Ministro da Cultura do Paraguai fala sobre Encontro Guarani
El Encuentro de los Pueblos Guaraní de América del Sur, llamado Aty Guasu Ñande Reko Resakã Yvy Rupa, título que libremente podría ser traducido como Gran reunión sobre nuestra clara manera de ser: el asiento de la tierra, marca un punto de inflexión en la experiencia de encuentros de los pueblos guaraní entre sí y entre ellos y la sociedad nacional y los Estados.
Los guaraní resisten el asedio colonial y neocolonial preservando con celo su teko añete, su verdadera manera de ser, creer y crear. Pero esta fidelidad a la historia y a la memoria propias no significa un enclaustramiento. A lo largo de 500 años los guaraní han aprendido a convivir con las sociedades nacionales de los que posteriormente constituirían los países de la región (Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay), buscando el equilibrio entre sus valores culturales y las necesidades de readaptación a una historia en gran parte impuesta y en gran parte asumida. Esta convivencia supuso complicados procesos de transculturación y aculturación, negociación, reacomodo y cambio. Las luchas por la autogestión política, la subsistencia económica digna y el dominio de la tierra propia, formaron parte de uma agenda conflictiva que, aun hoy, sigue abierta a diálogos y confrontaciones que no excluyen los litigios.
Este encuentro histórico conserva tanto los momentos de reflexión y vuelta de los pueblos guaraní sobre sí mismos, como la apertura hacia un diálogo con las autoridades y una comunicación orientada a repensar políticas públicas en el ámbito de los asuntos indígenas. Para los Estados nacionales involucrados en este proyecto, tal desafío significa, por una parte, la posibilidad de considerar sus propios territorios, unidos por vínculos que los anteceden. Y, por otra, la de recibir pistas fundamentales referidas a la democratización cultural, la constitución de una esfera pública equitativa y diversa; el desarrollo de programas participativos, realizados en común entre las instituciones oficiales y las poblaciones más vulnerables y, por encima de todo, el respeto de la diferencia cultural, derecho humano fundamental que rige los valores éticos y políticos compartidos por la región.
Los guaraní tienen una larga tradición en el manejo de lo particular y lo universal. Su gran pueblo -orientado al teko porä, el bien-estar; el equilibrio comunitario, personal y ambiental- sabe regular las relaciones entre las pequeñas unidades comunales y la vocación de integrar un gran pueblo común, cuyo lenguaje compartido les permite renovar continuamente el sentido: la búsqueda del Yvy marane’ÿ constituye metáfora de la tierra prometida (de la búsqueda del sentido), pero también, conciencia de que este ideal debe partir del arraigo más concreto: la tierra como asiento del medioambiente y condición de calidad de vida, custodiada con celo. Esta doble reserva, la del sentido (la cultura) y la del hábitat, debe ser cautelada por los Estados como garantía de la continuidad no sólo de nuestros antepasados, sino del teko porä de quienes habrán de sucedernos.
Ticio Escobar
Ministro de la Secretaría Nacional de Cultura, Paraguay.
Data: 9 de janeiro de 2010
Categorias: O Encontro

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